Vino el tiempo y se río en mi cara
y me escupió sus largas horas,
y me escupió sus largas horas,
y me enrostró su prisa.
Me acomodé para verlo pasar,
así como se acomodan los seres sin luz,
los seres sin ojos y sin manos,
y junto a mi ventana me miró con burla,
me miró con pena, hasta con dolor.
¡Triste soledad que acabas conmigo,
deja que me marche de una vez!
no ves que el tiempo jamás espera,
allá está sentado, comiendo segundos,
mientras yo aún espero
que se acuerde un día de mi…
que se acuerde un día de mi…
2 comentarios:
el tiempo es arena que se escapa entre los dedos....
precioso texto.
A WATASHI, gracias, de verdad te lo agradezco. Sé muy bienvenido a mi hogar.
Besos del gorrión.
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